martes, abril 28, 2009

140

Es mugre tú proceder, abyecto, asqueroso y ruin.
No tienes idea de cómo ser gente, de cómo amar y ser feliz.
Le huyes a tus responsabilidades. No quieres ver más allá de tu egoísmo.
Te odio

Crees ser mejor que el resto, pobre imbécil, arrogante, narciso y malnacido.
Inmaduro, cobarde y poca cosa.
No le has ganado a nadie, pedazo de nada.
Me das pena

Si tuvieras las agallas para admitir tus fracasos, quizá te respetaría.
Pero no, encima te computas la gran cagada y el bacancito.
Claro, y así te tienen que querer, ¿no?
Te maldigo.

Iluso, mantenido y borracho.
Escritor de poca monta, cineasta frustrado, infiel de porquería.
No quieres a nadie, ni a tu familia.
Me das asco.

¿Acaso estoy mintiendo?
Defiéndete, maricón, a ver si puedes.
Di algo.
¿No piensas decir nada?

-Sí, me encantó, eres genial, y además, perfecta para el papel que siempre ando buscando…¡queda!


lunes, abril 20, 2009

139 (momentos)

1) Cuando quiso apagar el que sería su último cigarrillo, no dudó en tirarlo al excusado. Orinó, luego defecó y finalmente vomitó sobre su pucho, creyendo que era un final apropiado para su maldito vicio. Más tarde, mientras abría un paquete nuevo de cigarros, pensó que harían falta mucho más que miasmas para dejar de fumar.

2) Había estado bebiendo sin motivo y abundantemente, los últimos tres días. Pero ese sábado tenía múltiples razones para hacerlo. Cumpleaños, despedidas y reencuentros.
Nunca pasó por su cabeza quedarse en cama a descansar. Abrió la puerta de su casa, respiró hondo y arrastró su cuerpo hacía la interminable noche.

3) Justo en el momento que sintió que él se venía, ella le dijo: dame un poco de leche adentro, luego sobre mis tetas y al final en mi boquita. El pensó: “con lo arrecho que estoy, te alcanza también para un facial y un reacondicionamiento capilar…”

4) A sus 85 años, y por primera vez, tuvo un condón en sus manos. Leyó con dificultad las pequeñas letras del envoltorio, y se enteró que el artilugio vencía en cinco años. Pensó que a los 90 no seguiría vivo, y que su pene, había caducado hace ya varios años.

5) El hambre se lo comía, aquel vacío en su estómago lo estaba llenando de dolor. Salió en busca de alimento y encontró a un tipo que vendía dos tamales por un sol, que era el único dinero que llevaba. Los compró, y aunque pensaba que esa comida lo salvaría ese instante, también podría llevárselo a la otra.
Cerró los ojos y devoró su posible muerte, en aproximadamente 37 segundos.

martes, abril 14, 2009

138

Caminaba de noche, rumbo a casa, cuando adelanté a un tipo que paseaba a un perro malo y gigante. Digo malo, pues este les iba buscando pleito a otros perros y a algunos humanos también. Seguí avanzando, y unas casas más allá, me topé con una chica linda que salía de un jardín, con otro perro, pequeño, insulso y juguetón, el cual se me abalanzó a las piernas en un acto amistoso. Me puse de cuclillas y lo acaricié, incluso dejé que lamiera mis manos y las mordisquee suavemente. Fue cuando ella me dijo: ¿Te gustan los perros?; y en un acto de honestidad y total coquetería, le respondí, sin dejar de mirar al animal, que no, que no me gustaban los perros, pero que en cambio, me encantaban las mujeres. Un largísimo silencio de 3 segundos, se vio interrumpido cuando ella espetó lo siguiente: “Hola mi amor…”
Sí, era el sujeto del perro malo y gigante.
Metí la cola entre mis piernas y continué la marcha.

En otra ocasión, completando la rutina de volver a casa, me encontré a un loco que caminaba con un palo en la mano, a manera de bastón. Cual Moisés en busca de la tierra prometida, pero seguido únicamente por la soledad de la noche. Lo que más llamó mi atención, fue que aquel hombre cantaba un tema de Charly Garcia, llamado: “superhéroes”. Reconocí la canción (que me encanta) y apagadamente la canté a coro con él, pero alcé un poco la voz cuando llegó a la parte en que la letra dice:

Hay un horrible monstruo con peluca que es dueño en parte de esta ciudad de locos…

Igual no me escuchó, yo estaba lo suficientemente alejado para que eso sucediera. Lo seguí todo lo que duró el happening y luego retomé mi camino, con mi indeseada cordura a cuestas. Quizá él había perdido la razón, pero no las ganas de vivir, y me fui contagiado de eso, aunque hubiese deseado contagiarme también de su locura.

He de seguir caminando a casa...

domingo, abril 12, 2009

137

Es increible que con las 27 letras del abecedario, se puedan crear miles de palabras; y todas estas, ordenadas de la manera adecuada, logren completar libros inmensos e infinitos.

Es cosa del demonio -como diría un amigo- que, incluyendo el cero, y llegando hasta el nueve, se puedan hacer todos los cálculos matemáticos posibles.

Apenas 27 grafías y 10 dígitos, sostienen la civilización. Y eso, me acaba de producir un miedo inconmensurable, mayor a cualquier cifra o juego de palabras.

martes, abril 07, 2009

136

No sé por qué me late que Fuji no va preso.
Hay demasiada gente cogida por los huevos (videíto manda), y dudo que se vayan a quedar tranquilos.
La condena del martes, no es el final, apenas el principio.
¿O no?

miércoles, abril 01, 2009

135

A mediados de los años 90, un vendedor ambulante, se paraba en las esquinas de mi barrio a ofrecer galletas. Con el tiempo, agregó otras golosinas, y de pronto, su carretilla almacenaba 3 metros apilados de todos los chocolates y chicles que uno se podía imaginar. Hoy es dueño de dos tiendas atiborradas de productos que van desde panetones hasta galletitas munición, pasando por refrescos y licores. Un éxito.

Siempre le cambiaba sencillo, cosa que me agradecía mucho….hasta el día de ayer en que fui a hacerlo de nuevo, pero se negó rotundamente y con las siguientes palabras: No, viejo, lo siento, es que ya no tengo dónde poner tanto dinero, tengo demasiada plata…

Y me devolvió mi apocado sencillo, mustio, insulso e impertinente. Es que hoy ya no necesita mi triste ripio. Mis cagonas moneditas le hacen bulto, le ocupan espacio y sobre todo, le joden. Así que agarré mi ‘sensual’ y me marché en silencio, evitando decirle algo que en ese momento me provocaba, algo así como: oe cholo reconcha de tu madre y etc, etc, etc.

Cuento esto, pues además de la anécdota, hace tiempo que noto una especie de paranoia con respecto a la palabra CHOLO. No sé cuál será la definición antropológica del vocablo mencionado, o la del diccionario; pero yo tengo la mía propia. Así como la tengo de los negros o posibles negros, de los asiáticos o posibles asiáticos y también de los blancos o posibles blancos.

Existe un proteccionismo al cholo, como si se tratase de una especie en extinción. Como existe también una exaltación del provinciano, al que se le adjudica valores extremos en virtud de su lugar de nacimiento.

La frase: CHOLO DE MIERDA, ha sido calificada de racista y satanizada hasta el hartazgo. Yo la considero desafortunada, pero igualmente considero desafortunadas todas estas:
-negro/a de mierda
-chino/a de mierda
-colorado/a de mierda
-chancho/a de mierda
-pituco/a de mierda
-cura de mierda
-viejo/a de mierda
-mocoso/a de mierda
-misio/a de mierda
-chileno/a de mierda, etc, etc, etc.

La carga violenta de la frase, está en relacionar a la persona con la mierda, y no en describir su aspecto físico o su condición. Si a cualquier persona, más allá de su apariencia le digo: imbécil de mierda; será igualmente una agresión.

Me niego a rasgarme las vestiduras y sumarme a esa pose caviar, que intenta estigmatizar al blanco explotador y déspota, y victimizar a los que están muy lejos de serlo. Es posible que me haya dejado llevar por esta corriente, un tiempo, pero no más.
No me considero racista, y largar un negro de mierda, no creo que me convierta automáticamente, en un hijo de puta insensible. Por tal razón, no entrecomillo la palabra cholo, eso sí me resulta muy racista.

Y lo digo yo, que estoy más mezclado que papelito de rifa.