A mediados de los años 90, un vendedor ambulante, se paraba en las esquinas de mi barrio a ofrecer galletas. Con el tiempo, agregó otras golosinas, y de pronto, su carretilla almacenaba 3 metros apilados de todos los chocolates y chicles que uno se podía imaginar. Hoy es dueño de dos tiendas atiborradas de productos que van desde panetones hasta galletitas munición, pasando por refrescos y licores. Un éxito.
Siempre le cambiaba sencillo, cosa que me agradecía mucho….hasta el día de ayer en que fui a hacerlo de nuevo, pero se negó rotundamente y con las siguientes palabras: No, viejo, lo siento, es que ya no tengo dónde poner tanto dinero, tengo demasiada plata…
Y me devolvió mi apocado sencillo, mustio, insulso e impertinente. Es que hoy ya no necesita mi triste ripio. Mis cagonas moneditas le hacen bulto, le ocupan espacio y sobre todo, le joden. Así que agarré mi ‘sensual’ y me marché en silencio, evitando decirle algo que en ese momento me provocaba, algo así como: oe cholo reconcha de tu madre y etc, etc, etc.
Cuento esto, pues además de la anécdota, hace tiempo que noto una especie de paranoia con respecto a la palabra CHOLO. No sé cuál será la definición antropológica del vocablo mencionado, o la del diccionario; pero yo tengo la mía propia. Así como la tengo de los negros o posibles negros, de los asiáticos o posibles asiáticos y también de los blancos o posibles blancos.
Existe un proteccionismo al cholo, como si se tratase de una especie en extinción. Como existe también una exaltación del provinciano, al que se le adjudica valores extremos en virtud de su lugar de nacimiento.
La frase: CHOLO DE MIERDA, ha sido calificada de racista y satanizada hasta el hartazgo. Yo la considero desafortunada, pero igualmente considero desafortunadas todas estas:
-negro/a de mierda
-chino/a de mierda
-colorado/a de mierda
-chancho/a de mierda
-pituco/a de mierda
-cura de mierda
-viejo/a de mierda
-mocoso/a de mierda
-misio/a de mierda
-chileno/a de mierda, etc, etc, etc.
La carga violenta de la frase, está en relacionar a la persona con la mierda, y no en describir su aspecto físico o su condición. Si a cualquier persona, más allá de su apariencia le digo: imbécil de mierda; será igualmente una agresión.
Me niego a rasgarme las vestiduras y sumarme a esa pose caviar, que intenta estigmatizar al blanco explotador y déspota, y victimizar a los que están muy lejos de serlo. Es posible que me haya dejado llevar por esta corriente, un tiempo, pero no más.
No me considero racista, y largar un negro de mierda, no creo que me convierta automáticamente, en un hijo de puta insensible. Por tal razón, no entrecomillo la palabra cholo, eso sí me resulta muy racista.
Y lo digo yo, que estoy más mezclado que papelito de rifa.