lunes, febrero 22, 2010

Sueños orínicos

Cada vez que activo la función sleep del televisor y me preparo para dormir, me asalta la incógnita más jodida y frecuente de los últimos años: ¿qué coño sonaré?; pues es sabido que en el mundo paralelo de los sueños, todo puede suceder, y eso, me asusta mucho.

Me han matado muchas veces y de variadas formas. Me han disparado, acuchillado, decapitado y volado en pedazos. Me han atacado desde perros, hasta monstruos mitológicos repugnantes. Se me han caído todos los dientes y salido las tripas por la boca. He amado decenas de mujeres y les hice el amor a cientos (en la realidad, han sido algunas menos).

Viajé a galaxias tan bellas como lejanas, salvé planetas y derroté a Dios en un juego de sapo. También recuerdo haber asesinado y violado. Robado y huido. Todo ello, en esa especie de verdad alternativa de lo onírico, que amalgama y confunde recuerdos de infancia, frustraciones y deseos inconfesables, en películas que se proyectan inevitables, justo después de cerrar los ojos.

Y así, una noche de martes en que me disponía a morir unas horas, y siempre confrontado a mi miedo; decidí que recordaría cada detalle de mi sueño, y que apenas despertase, lo apuntaría para intentar descifrarlo. Busque lápiz y papel, cogí el control remoto y programe la tele para que se apagara en 30 minutos. Fui al baño a echarme una meadita, pero estaba ocupado.

Me acosté, tratando de relajarme, como induciendo mí encuentro con Morfeo, y ahí estaba yo, caminando por una calle empinada que unía la playa con la ciudad. Iba recogiendo algunas hojas caídas de los árboles. Disfrutaba del ocaso como no suelo hacer. Podía sentir el olor a mar, mezclado con el de la basura que se quema. Mala combinación.

Mientras avanzaba, el paisaje se fue oscureciendo y la tufarada se torno insoportable. Ya no había gente. Cuando me di cuenta, y antes que cayera la plenitud de la noche, pude ver que la calle no se interrumpía por ninguna otra. Era infinita y no me quedaba otra que avanzar en línea recta; estaba imposibilitado de voltear y también de retornar.
La luna en el cielo, tenía forma de cometa y estaba sostenida por una pita que se perdía en el agua. Era muy poco lo que podía ver, el viento zarandeaba la luna y tanto la alejaba como la acercaba, así que la poca luz, simplemente, iba y venía.

Caminé durante horas, en las que sólo se escuchaba mi respiración alterada. La sed y el cansancio menguaban mi fuerza, pero nunca me detuve. Debí haber andado tanto, que en un momento, empezó a clarear. Como en una disolvencia, se apareció el horizonte y lo primero que vi, fue un puente de madera. La calle, ahora adoquinada, me impedía ir de prisa. Lentamente, pude subir los escalones de roca que me llevaban a él.

Al atravesarlo, me sentí más tranquilo, sobre todo cuando distinguí a ese par de muchachos que venían en dirección a mí. Tendrían entre 20 o 23 años, aproximadamente. Cuando estuve a su lado, quise hablarles pero algo en la mirada de uno de ellos, me inhibió de hacerlo. Estábamos a mitad del puente y justo cuando habíamos terminado de cruzarnos, sentí que el de la mirada extraña, retornó violentamente y me tomó por el cuello. El otro, intentó cogerme de las piernas para luego los dos, lanzarme por el borde. Me defendí como un animal y logré soltarme de uno, mientras continuaba luchando con el segundo.

Fueron momentos aterradores en los que pude sentir los miedos básicos y primarios que siempre me atormentan. La batalla continuo más tiempo. Ellos no cesaban en su intento de matarme, y yo tampoco en el de vivir. Así fue que llegamos hasta un extremo del puente y pude coger una gran piedra que reposaba al costado de una peña. Algo que no recuerdo, sucedió en ese instante; lo siguiente que estoy viendo, es a mí, destrozando el rostro de alguien, que ya no consigo reconocer.

Mi furia está ardiendo y ahora es el otro quien yace en el piso. Le estoy partiendo la cabeza con un tronco que obtuve sin saber cómo. Sé que están muertos pero no dejo de golpearlos. Entonces, se me ocurre hacer con ellos lo que quisieron hacer conmigo. Los arrastro uno por uno y con mucho esfuerzo, los arrojo por el puente, y observo con deleite, como revientan sus cuerpos contra los peñascos de un mar teñido de rojo.

Estoy babeando sangre, jadeo como un predador que acaba de cazar su presa, y mis ojos bañados de sudor, apenas me permitan ver el sol, mientras me he sentado a descansar mi postergada muerte.

Sólo el cansancio amaina mi violencia. Pero una vez repuesto, me asomó a la baranda y los veo allá abajo. Despanzurrados, flotando atrapados entre unas rocas. Y decido perpetrar un acto más de odio y venganza. Descorro mi bragueta, y envilecido de rencor y desprecio, alivio mi vejiga sobre ellos. Descargo toda mi urea en sus cuerpos, bañándolos de herrumbre y abominación.

A lo lejos, se oye un llanto callado, un sollozo que viene de otra dimensión, de otro mundo, como de la realidad. Es Rubí, mi sobrina de dos años que ha despertado y junto a ella, casi todos en la casa.

Despierto sobresaltado, lleno de angustia, sudoroso, y malditamente mojado. Me “hice” en los calzoncillos. Me oriné en la cama y en la poca dignidad que reservo. Me desnudo, envuelvo la ropa con las sábanas y el edredón. Busco un pantalón de buzo y llevo todo a la lavadora. Me doy una ducha y me pongo a escribir.

Por la tarde, mientras espero el bus para retornar a casa, veo a dos adolescentes que miran mis zapatillas con aviesas intenciones. Simplemente sonrío y observo en derredor. Hay una construcción cercana, hay piedras, también palos. Mi risa se agiganta y ellos se espantan y se alejan. De pronto, mi corazón late más fuerte, mis pupilas se dilatan y varios hilos de sudor lubrican mi frente. Mis puños se cierran con fuerza, mis venas se ensanchan y sin más, me asaltan unas ganas profundas, irrefrenables, casi enfermizas y diabólicas de mear...

jueves, febrero 04, 2010

Tips de mierda

Hernando Guerra García, escribió un libro llamado: “Los secretos del carajo”. En él, brinda los mejores consejos para iniciarse en el mundo de la pequeña y mediana empresa. `Nano` -para los amigos- es una especie de gurú entre los emprendedores. Entre todos aquellos que se levantan temprano y arrean sus ímpetus hacia la consecución de una vida mejor para los suyos. No lo he leído, ni lo haré, pero el título me impulsó a intentar hacer algo parecido. Por supuesto, nada que ver con los negocios, en los que siempre seré pésimo, sino más bien, buscar algunos tips que haya ido haciendo míos a través de los años.

Y así, indagando en mis recuerdos y vivencias, salieron estas recomendaciones, que seguramente no aportarán nada a nadie y que sólo servirán para aumentar mí número de entradas en el blog. No tienen un tema específico, hay de todo un poco y les sugiero que no las tomen en consideración, salvo necesidad extrema o falta de imaginación de su parte.

Intentaré ser -en lo posible- original, y procuraré no caer en obviedades ni perogrulladas. Por razones prácticas, los he dividido en ítems para darle un poco de orden y coherencia.
Es necesario aclarar, que no todo lo que aquí escribo, responde a vivencias propias. Algunas cosas las interioricé, de tanto ver a otros, o escuchando simplemente.

Salud y medicina

Cuando reciban la receta del doctor, asegúrense de saber el nombre de los medicamentos y escríbanlos con su letra para que no les pase lo que a mí. En dos oportunidades, casi me dan productos que no eran los que decía la receta, simplemente porque la letra de los médicos es ininteligible. Muchas veces, en las farmacias, adivinan e intuyen que podría ser. Peor aún cuando hay muchos genéricos que se escriben parecidos. No vaya a ser que se tomen un laxante cuando lo que tienen es una tos ferina.

Eviten comprar la receta completa, así cuenten con el dinero para hacerlo, sobre todo cuando son medicinas caras y el tratamiento largo. Por ejemplo: tres pastillas al día durante una semana. Compren máximo para 4 días. La razón es que si a esas alturas no has sentido mejoría, es muy probable que la medicación no sea la correcta, por lo que deberán volver al médico para que les cambie la receta; por lo que se quedarían con 9 pastillas costosas que quizá nunca más usen.

Sexualidad

La mayoría de hombres, tienen una obsesión con el sexo anal (no me incluyo). Les recomiendo que si quieren conseguirlo, no estén insistiendo al respecto si sus parejas son reacias a ello. Inténtelo cuando estén teniendo sexo y la excitación sea suprema. Traten de acariciar con sus dedos esa zona. Si no encuentran resistencia, avancen un poco más: introduzcan levemente un dedo, con mucha delicadeza. Si en ese punto todo fluye igual, propónganlo. Hasta es posible que su pareja se los pida. De otro modo, descártenlo para siempre, por lo menos con esa persona.

En caso de que hayas logrado tu objetivo y tu par no encuentre desagradable esta práctica, hay algunas cositas que te pueden servir: no dejes que el dolor se concentre en esa zona, llévalo a otros lados. Muerde sus orejas con cierta violencia o cualquier otra parte de su cuerpo, mientras le susurras las cosas más sucias que se te ocurran. Si hay un momento para la inmundicia verbal, es este.

Si sabes que tu consorte deplora y sufre con esto, pero lo acepta para complacerte. No seas maldito y deja de sodomizarla en contra de su voluntad, y búscate un ‘trabuco’ para que te sacie.

Policiales

Cuando cometas una infracción leve de tránsito (voltear indebidamente o ir en sentido contrario en una calle sin señalización, por ejemplo) y eres intervenido por un agente policial; acepta tu falta sin tratar de justificarla. No alegues. Escucha su discurso sobre lo caro de las papeletas y cuando haya finalizado, pregúntale si te va a poner una, y de ser así, pídele que lo haga cuanto antes pues tienes cosas que hacer. Él insistirá para llevarte a la ‘solución final’, pero niégate aduciendo que no tienes ni un centavo contigo y que no te queda otra que aceptar la multa. Llegado a este punto, y viendo que no te va a sacar nada, te dejará ir. A mí me ha funcionado en 4 ocasiones consecutivas, por lo que me atrevo a date este consejito. No es inmoral, pues aunque sea una táctica, estabas dispuesto a asumir las consecuencias de tu pequeña falta. Esto no te servirá si te pillan conduciendo ebrio o si te pasaste una luz roja a 150kph.

Dudas

Si en la adolescencia, empiezas a dudar sobre tus preferencias sexuales, existe una alta probabilidad de que seas homosexual. La mayoría de gays, saben que lo son desde mucho antes de llegar a esa etapa de sus vidas. Pero si a esa altura tienes fantasías eróticas con personas de tu mismo género, o te ves con ellas en situaciones íntimas, no sigas con la incertidumbre: eres sarasa y lo mejor es que te asumas lo antes posible para que sea más fácil continuar con tu vida. Por otro lado, no te hace del equipo contrario, si aceptas que un hombre es guapo o que tiene buen cuerpo, tampoco si ‘se la miras’ a otro en las duchas; es normal compararse. Así que tranquilo.

Si dudas sobre la existencia de Dios, tampoco te hagas paltas. Como dice el eslogan de una campaña en Europa: “Probablemente Dios no exista, así que deja de preocuparte y disfruta de la vida”. Y de existir, este distará mucho de la idea que desde rorro te han impuesto. Que es buenito, chévere, buena onda, justo, recontra pulenta. De la misma manera, podría ser un maldito loco celestial, un cínico inescrupuloso que juega con nosotros a su antojo. Podría ser cualquier cosa y ninguna religión debe arrogarse la verdad con respecto a esa entelequia indescifrable llamada Dios.

Cree en las ideas y no en las ideologías. En conceptos individuales y no en doctrinas totalizadoras. Finalmente piensa que todos creemos. Algunos que sí, otros que no.

Borrachera

En lo posible, procura tomar alguna pastilla que proteja tu hígado, unas dos horas antes de comenzar a beber. Si estás de muy buen ánimo y con predisposición para la juerga, es casi seguro que te emborraches pronto y con poca cantidad de alcohol.
Acabada la faena, toma una sal de frutas, antes de irte a dormir, no cuando te levantes. No despertarás indemne, pero si mucho mejor.

Azar

Si eres de los que fantasea con lo que harás si te ganas los millones de la lotería. En los carros que te vas a comprar, las casas, las joyas, los viajes. En las mujeres u hombres que te vas a levantar; el mejor consejo que te puedo dar, es que vayas y compres el maldito boleto, ¡ahora! Conozco un montón de personas que anhelan volverse ricos a través de la tinka, y llegado el domingo se maldicen por no haber ido a la farmacia más cercana para adquirir su cupón. Encima, y en el colmo del masoquismo, memorizan o apuntan los números que salieron, para cotejarlos con los suyos, aquellos que jamás llegaron a imprimirse en el ticket, y celebran sus 4 coincidencias, que hubieran resultado en algunos miles de soles, y prometen adquirir su boleto el lunes a primera hora, antes de ir al trabajo que tanto repudian. Y así todas las semanas.

Infidelidad

Este consejito va dirigido especialmente a los machos, sobre todo a los bravos del barrio, a los guapos, a los que la hacen linda y a los que siempre caen parados. Si te has enterado que tu pareja te fue infiel y se ha pasado por tu adornada cabeza, matarla; te sugiero que te tomes unos minutos, antes de ir en busca de tu revólver y llenar uno a uno los huecos del tambor. Respira hondo y recuerda las veces que la engañaste y las veces que la golpeaste. Piensa en qué hacía ella, mientras tú te cepillabas a la chinita de la vuelta o a la morocha culona de la chamba. Piensa en las cosas que ocupaban su tiempo, cuando te perdías de farra con tus amigos todo el fin de semana. Piensa en ello, en vez de seguir pensando que sólo los hombres tienen patente de corso para la felonía impune. Que tú eres un varón de dios, y se te permite sacar los pies del plato porque es así pe’ causa. Que las mujeres están allí para aguantar todo sin quejarse. Recuerda que estamos en el siglo 21, y que ellas no necesitan ya de tu cariño, ni de tu dinero, y menos de tu pichula para ser felices. Ahora bien, si no has hecho nada de eso y eres un tipo de putamadre, pues haz lo que se te ocurra y asume las consecuencias.

Convivencia

Aunque te parezca idiota, descabellado y antinatural. No duermas con tu pareja todo el tiempo. Es mejor que cada uno tenga su cama, su tele y su baño. Nadie dice que vivir juntos, significa hacer todo juntos. Luego de hacer sus ‘cositas’, despídete con un enorme beso y dirígete a tu cama. Así podrás ver tus programas, pedorrearte a gusto, tener la ventana abierta, la luz prendida, fumar, leer y roncar cuanto te plazca. Lo mismo podrá hacer ella. No hay necesidad de aguantarse las cosas mutuamente en nombre del amor. Pruébalo.

Amor

Debe haber, aproximadamente, cuchucientas mil definiciones al respecto. Elabora la tuya y síguela al pie de la letra. No dejes que te digan qué carajo es el amor, nadie lo sabe ni lo sabrá jamás. Pero cree ciegamente en tu teoría y ama como te manden los preceptos que has elaborado. Crea tus propias reglas, tus propios límites y procura ser tan racional como puedas, aunque al final termines yéndote a la misma mierda como todos hemos ido y regresado. Quémate los dedos, magúllate los ojos y soporta. Repiensa en lo que conviniste, modifica y vuelve a sufrir. Pero no dejes de amar, a pesar de que nunca tengas la más puta idea de lo que eso se trate.

Mujeres

Tienes que saber que ellas, son la primera y única maravilla de la creación. Y si tienes la dicha de amar a una, y la extremada suerte de que ella te ame también, busca todas las formas de hacerla feliz. No sé si sonará machista o al revés, pero considero que la única misión de los hombres (en caso de tener alguna) es hacer felices a las mujeres, y que nuestra propia felicidad se desprende de aquello. Nada hay más gratificante que una sonrisa franca y espontánea salida de sus labios. O un orgasmo que nace y muere en sus entrañas mientras te mira a los ojos. Usa toda tu energía en cuidarla, mimarla y acariciarla. Pasa por alto las diferencias que nos distinguen, amóldate, no te impongas, no quieras ganar ni tener la razón. Siempre serán mejores que nosotros, admítelo. Como yo. Y aunque quizá sea tarde para mí, me fascina la idea de tenerla tan clara, pues así no le ha de cagar nunca más.

Es todo.