jueves, noviembre 16, 2006

Dios está en tu corazón

“Dios esta en tu corazón”. Si no esta, sólo buscalo a través de la oración. Contáctanos y te ayudaremos a encontrarlo. Somos: La Iglesia del sétimo cielo, purísimo redentor del noveno advenimiento del infinito corazón del santo padre celestial”.

¿No sé cuántas sectas, grupos, organizaciones y cofradías religiosas, aparecen en el circuito mass media?, recordándonos la existencia del supremo

Mandamientos de por medio, incitan todo el tiempo a seguir sus apostolados martirológicos en pos y en pro de causas que, se supone, deberíamos compartir en base a la presencia única de Dios, único también.

Aunque suene redundante, no lo es. Y la razón se sustenta en que todas definen a su “único” de cien formas posibles.

¿Que razones impedirán a algunos, por ejemplo, no comer carnes rojas, o no beber alcohol?
Unos acuden al templo los domingos cuando otros –por mandato divino- lo hacen los sábados.
Hay calvos, vestidos con túnicas y los hay pelucones con barba, bien al jean y las ojotas.
Tenemos Ramadan y Navidad.
Bautismo y Bar Mitzvá.
Biblia, Corán y Torah.

Una gran jalea ascética nos tienta. ¿Quién se la come?

Yo no.

Los ejércitos marketeros que transitan las calles y las mentes, tocando timbres y conciencias, simplemente no existen para mí.

“Este hogar es católico” reza el eslogan de pegatinas adheridas a la ventana de muchas casas.
Entonces, todo el sacratísmo que rodea cualquier deidad ideológica, se profana en ridículas disputas doctrinarias. Eso sin hablar del costo-beneficio que significaría pertenecer a tal o cual performance hierática.

Seremos hijos de Dios, pero hermanos, ni cantando. Sino que lo digan judíos y musulmanes.

Al final, Dios es un insumo, una materia prima metafísica, tan sabrosa como el pescado. Algunos se lo comen en ceviche pero al ajo sabe buenazo. Sudado o a la parrilla se disfrutan igual. Es cuestión de usar las salsas adecuadas y los ingredientes que mas se acomoden. Eso sí; son indispensables la fe, mucho sufrimiento, insustituible la culpa, cero cuestionamientos y mucha caridad para digerir el alma negrusca que suele empachar de remordimiento nuestro cotidiano discurrir.

Pero como libre albedrío tengo (y no porque me lo regalen sino porque me da la sancochada gana) prefiero rechazar el plato y comer solo la fruta. (¿prohibida?)

Si pues, estoy a dieta de Dios y sus recetas. Y juro no caer en la tentación.

8 comentarios:

Anónimo dijo...

hummm

tal vez necesitas probar el pescado, no en ceviche, no al ajo... tal vez necesitas probar el pescado nomas
y si sigues comiendo fruta te daras cuenta que EL tambien esta ahi
Se me antojo ceviche...

Saludos, espero que me puedas seguir visitando, con invitacion o no yo hare lo mismo

El perro andaluz dijo...

estas cordialmete invitado imberme muchacho y no dudes que me zampare seguido en tu acogedor blog.

Mar dijo...

Te invito a mi blog...Ahí encontrarás LAS APARIENCIAS SI ENGAÑAN, buscalo.
UN BESO.
MAR

Mar dijo...

Te invito a mi blog...Ahí encontrarás LAS APARIENCIAS SI ENGAÑAN, buscalo.
UN BESO.
MAR

Angélica Camacho dijo...

Si pues, finalmente es pescado, más allá de la forma en que lo quieran presentar. Yo como fruta pero también el pescado crudo (sin sal ni limón), misma primitiva.

Imberbe Muchacho dijo...

hummm

tal vez necesitas probar el pescado, no en ceviche, no al ajo... tal vez necesitas probar el pescado nomas
y si sigues comiendo fruta te daras cuenta que EL tambien esta ahi
Se me antojo ceviche...

Saludos, espero que me puedas seguir visitando, con invitacion o no yo hare lo mismo

Anónimo dijo...

Gracias a Dios no creo en él...

Cabeza.

Acitsonga dijo...

Amén