domingo, mayo 26, 2013

Susan


La habitación era muy pequeña para albergar la tristeza de Susan. Su pena llenaba los cajones y las ventanas se cubrían de amargura, impidiendo el paso de luz. Eran las diez de la mañana cuando se enteró de todo. Tardó unas horas en procesar la información, la verdad o como quiera llamársele. Sentada en el piso y con la cabeza recostada al pie de la cama, permaneció un tiempo indefinido mirando una mancha en la pared que cambiaba de forma con el paso de los minutos y de sus pensamientos. Entumecida y acalambrada, era incapaz de cambiar su posición. La abulia era más fuerte que su dolor. Lo único que se movía en su cuerpo, eran las gotas de sudor que, mezcladas con sus lágrimas, caían salinas hasta morir en su escote. 

Las imágenes que atravesaban su mente a mil por hora, se aquietaron, languidecieron o se marchitaron súbitamente. Solo vacío y espacios sin llenar. Solo una línea continua de color azul sustituía todo pensamiento. 

Sin ella saberlo, la naturaleza había detectado sus nulas ganas de vivir, y a pesar de que le brindó el tiempo suficiente para que reaccionara, no pasó. El desconsuelo la había herido mortalmente. Entonces, la savia y su infinita sabiduría, inició su labor inexorable. La misma, no consistía en insuflarle ánimos ni mandarle luces de emergencia, ni epifanías salvadoras. Eso es para Dios. La esencia inmaterial del universo, sin rostro ni nombre ni adoradores, trabaja sin dogmas, basada únicamente en la voluntad categórica de sus engendros.
   
Fue así que la sangre de Susan, empezó a diluirse progresivamente. Sus pulmones se estrecharon, su corazón se contrajo y sus tripas se solidificaron. Las cavidades que contenían sus ojos, secaron la mirada acuosa y la volvieron piedra. El rojo de sus labios se tornó violeta y el nácar contenido de su sexo, era sal embebida en hiel.

Nadie sabrá qué diablos le dijeron esa mañana de verano justo a las diez en punto. Pero sabemos de sus ganas de morir. De su impertérrita voluntad por marcharse sin tener si quiera que matarse.

Dicen que cuando deseas algo con todas tus ganas, se cumple. Susan lo sabe ahora y nadie ha de sentir pena por ella. Solo yo, que fui quien la llamó. 

miércoles, abril 24, 2013

Momentos IV


La vio minutos antes caminando con un chico que parecía ser su enamorado, y le había gustado tanto que decidió seguirlos por el centro comercial. Luego de unos minutos, la supuesta pareja se sentó en el patio de comidas junto a la escalera eléctrica. Entonces sin saber qué hacer, dio vueltas por el lugar, viendo tiendas sin llegar realmente a mirarlas. Sabiendo que era tonto seguir con su estúpido jueguito de a uno, decidió subir al segundo piso, usando las gradas junto al lugar en el que se encontraba la chica y su acompañante. Mientras ascendía, podía observarla, fijarse detenidamente en su mirada inquietante y su larga cabellera cubriendo sus hombros desnudos. Y justo, antes de perder contacto visual para siempre, ella levantó la mirada hacía él, mirándolo fijamente los últimos tres segundos, para, finalmente, dejarle esa sonrisa imposible que hasta hoy no ha podido olvidar.

Harto de ser víctima constante de todo tipo de abusos, pensó en que eso debía acabar. Basta de que la gente se le adelante en la cola, que le cobre de más, que lo asalten o, peor aún, que lo ignoren cada vez que intentaba reclamar. Planeando detalladamente qué actitud debía asumir en cada ocasión, ensayó en su habitación, las miradas, los gestos y las palabras que usaría si, por ejemplo, no lo dejaban en el paradero correcto; o lo que haría si alguien hablaba por celular mientras se encontrara en el cine. Y así. Hasta que llegó el día: mientras compraba víveres en el supermercado, paseando por el pasillo higiene personal, divisó el desodorante que usaba  -solo quedaba uno-, y justo en el momento que lo tomaba entre sus dedos, un tipo se lo arrancó de la mano y metió el producto en su cochecito mientras le decía: sorry tío. Entonces sucedió: esperó que el tipo avanzara unos metros hasta llegar a la sección licores; cogió una botella de vino y la estrelló contra la cabeza del sujeto, causando que este cayera al piso desmayado sin reacción alguna. ¡Ése maldito violó a mi nena y jamás fue preso! -alcanzó a gritar-, ante la mirada atónita del resto. Nadie se atrevió a increparle. Cogió una botella de whisky, la puso en su coche y abandonó la tienda llevándose todo, sin nadie que le cobrara.

Después de bajar las gradas de tres en tres, como apurando su salida, como ansiando la avenida, Marlen encendió un cigarro y caminó con dirección norte, sin saber exactamente adónde quería dirigirse. Luego de horas andando, se encontró al pie de un puente que no recordaba haber cruzado antes. Aún metida en sus pensamientos, lo atravesó deprisa, deseando a cada paso, que su mente llegará del otro lado, sin toda esa mierda que la llenaba por completo. No fue así. Seguía pensando en él, en cómo había terminado tan bruscamente todo;  en los cientos de millones de personas que terminan heridas por las personas que aman.  Pensó que el amor, era el accidente más fatal sobre la tierra, y se perdió entre calles que no conocía.


La fantasía sexual de Betty, era hacerlo con un anciano. Aunque casada con un hombre de su edad, siempre rondó en su cabeza aquella posibilidad. Era una fijación retorcida, pues no era algo que le provocara placer de antemano. No sabe en qué momento se instaló aquella idea en su mente, pero no se la pudo quitar por más que quiso. Y así, decidió que en su siguiente consulta ginecológica, cambiaría a su doctora, por el doctor de más edad que trabajara en la clínica. Indagó y encontró. El médico con el que hizo cita, tenía 75 años, pero lucía un aspecto algo menor. Llegado el día, asistió a su chequeo y mientras era revisada, le contó al doctor de su ilusión. Él la miró unos segundos, apartó sus manos de donde las tenía y le dijo: ¿sabe cuántas mujeres me lo han pedido? Hubo un silencio prolongado que fue interrumpido por el mismo doctor al responder la pregunta que había hecho: Ninguna -dijo-. Luego se quitó la ropa.

Habían pasado cinco meses desde la última vez que tuvo sexo. No era grave -según pensaba- pero tampoco rechazaba la idea de tenerlo pronto. Solía masturbarse recordando a sus examantes, o viendo algo de pornografía, incluso leyendo literatura erótica. Por ahora, nadie le gustaba lo suficiente como para iniciar alguna relación; se encontraba a gusto como estaba, pero la idea del sexo fue cobrando fuerza a medida que pasaban los días. Así fue que decidió llamar a su última pareja, como examinando el terreno y las posibilidades. Era obvio que aún sentía algo por esta persona, quizá más atracción que sentimientos amorosos. Hola, ¿cómo has estado? Bien, trabajando y viviendo que son la misma cosa. Si pues; oye, llamaba para preguntar si te apetece que nos tomemos un café. Perfecto, yo estaba a punto de llamarte y pedirte lo mismo. Bueno, qué te parece el miércoles a las 7, donde siempre íbamos. Yo feliz, te veo. Llegado el día y sentados a la mesa, luego de una breve charla, pidieron lo que les provocó ese momento y cuando la azafata, luego de 10 minutos vino con el pedido, ya ninguno se encontraba allí.

lunes, septiembre 24, 2012

Mea(me), culpa


Qué rabia e impotencia provocan la muerte de Ruth Thalía Sayas Sánchez. Y aunque ya se sabe quién es el asesino, aún no se da con los culpables, pues somos demasiados, sino todos.

O sea, que a cientos de miles de personas, les parezca relevante saber con quién se acuesta, con qué se droga, con qué se embriaga, a quién detesta, por dónde le gusta y cuánto cobra (y más cosas de ese tipo), cualquier hijo de vecino o farandulero pobre diablo, dice mucho de lo que nos está pasando.

Que los noticieros sean cada vez más truculentos al mostrar las notas policiales, y que, además, hayan creado secciones en las que nos presentan imágenes grabadas por cámaras de seguridad, donde vemos decapitaciones, aplastamientos, suicidios, asesinatos y demás, repetidas en cámara lenta una y otra y otra vez, por si te perdiste algún detalle. Y peor aún, que si no las viste y alguien te lo cuenta, vas a internet, la ubicas, la ves y dices: ¡manya, qué loco, putamare!

Que esa cosa denominada VALETODO, que empezó de manera clandestina, en garajes, corralones o ghettos; y que consiste en que dos personas se saquen la entreputa, ahora, se presente en coliseos abiertos a los que van niños con sus padres, comprando su entrada, previamente, en teleticket.

Que exista ese programa llamado ‘Esto es guerra’, en el que se derriban años de discusiones, luchas y reivindicaciones, para volver al prehistórico, y ver a hombres y mujeres, encarnizados en demostrar quiénes son mejores, a través de juegos, escarnio, sexismo y mucha mierda adicional, que además es vista por un público objetivo que va desde los 5 hasta los 15 años.

Que Magaly Medina sea una de las periodistas con mayor poder e influencia en el país.

Que los dueños de los canales apuesten por encerrar a ‘conejillos’ en casas y que podamos verlos 24 horas por medio de una web, y enterarnos de los cuescos, chapes, polvos y rencillas de sus habitantes.

Que haya periodistas o comunicadores, muy listos, muy distinguidos y muy guapos, dispuestos a convencernos que hacen televisión de avanzada.

Que dos rusas fumonas, logren que gente pensante, no mande a sus hijos al colegio porque en la tele lo dijeron.

Que todos los demás medios, escritos, radiales, televisivos y cuanto hay, reboten hasta el hartazgo, cada confesión, cada golpe y cada excreción vertida por nuestras rutilantes estrellas televisivas, ocupando todos los espacios posibles en ello.

Que haya anunciantes que inviertan millones en mostrarnos sus productos, justamente, en esos programas, porque al final lo que manda es la plata. La que gana el canal, el conductor, el participante y hasta los televidentes que mandan sus mensajes de texto o sus sobres, conteniendo alguna envoltura de algún producto insoslayable.

Y no basta con decir que cambies de canal si no te gusta; no es suficiente. Digo, si pasan corridas de toros por Tv, no veo porqué no puedan pasar peleas de pitbulls, en un programa llamado ‘La hora del mordisco’, verbigracia. O quizás, como en Japón, crear un show en el que los maridos deben reconocer el culo de sus esposas, que lucen desnudos sobre una banca situada en altura. Si da rating, se puede. Todo se puede. 

 Uno no hace más que encender el aparato, para recibir un balde de estiércol, en el canal que elijas. Como cuando en carnavales, te zampan un balde lleno de pichi por la ventana del bus, y entonces te quejas; y alguien te dice, mientras se caga de la risa: si no te gusta, toma taxi pe’.

Es posible que no ver ese tipo de programas, sea la forma más pacífica de atacarlos, pero así como hay colectivos, asociaciones, entidades y gremios, que defienden a los campesinos, los aborígenes, los discapacitados, etc, podría haber alguno que defienda a los televidentes lobotomizados de esta especie de esclavitud mediática, que consiste en darnos, por todo  entretenimiento, ingentes cantidades de caca.

Así las cosas, no basta con un Mea culpa, hace falta que la culpa nos mee, digo, para seguir con la escatofilia verbal y televisiva. 

jueves, julio 05, 2012

AMBAGES


Observando por la ventana del auto, veo pasar algunos sueños que, escondidos entre la gente y el paisaje, se proyectan inmensos sobre esta noche de invierno.

No sé si pueda cumplirlos, si tenga el coraje de perseguirlos; pero el hecho de saber que allí viven, me insufla aquel oxígeno que me hace falta para respirar el futuro.

Hoy nada me hace falta, mi vida vacía, está repleta de suerte y encanto. Los colores son intensos, la magia reinventa sus trucajes, me envuelve, me renueva. No hay espacio para la tristeza, ni para la duda. Solo tengo certezas y claridad ante las horas. Y es que decidí vivir por horas. De tres a seis, de seis a diez, de diez a mil. Los días son muy largos, los meses imposibles, y los años no existen.

Por eso veo aquellos sueños, como retos de tiempo. Quiero abreviarlos, comprimirlos, que si no se cumplen de once a dos, ya fueron. Total, tengo tantos que me parece inútil persistir en la consecución de uno nada más. Como la combi vacía que se te acaba de pasar, si tienes que llegar, habrás de subir a la que sigue, aunque reviente de gente, aunque te pese.

No quiero poblar mi existencia con planes, metas y objetivos. Cada vez que abra los ojos, inventaré la mejor excusa para dios, para que me deje estirar los brazos y asirme con fuerza, a las paredes rajadas de su mundito inventado.

Y, mientras llega la hora del cierre, seguiré buscando entre le gente, algún sueño que no me pertenezca, uno olvidado y anónimo al que darle sentido.

Porque mi sueño, es el tuyo…

jueves, mayo 24, 2012

'DIÁLOCOS' 1


-Anoche me comí un kinkón buenazo
-¿De Trujillo?
-No, de Cañete, pero el zambo era un manjarcito blanco, no sabes…

-Me encantó conocerte, Mariana
-Lo mismo digo
-Oye, tienes algo sobre tus labios…
-¿Qué?
-Los míos.

-Amor, hoy no tengo ganas,  la cabeza me explota
-Qué irónico, es la misma razón por la que yo si tengo.

-Hmmm, qué bueno este chaufita marino
-Claro, los mariscos están frescos
-No hay nada más rico que una conchita recién salida del mar
-O de la ducha…

-Qué raro, anoche pensé en Miguel mientras hacía el amor
-Cojuda, cuenta ¿y a quién te estabas tirando?
-A Miguel…

-Nunca nadie te va a querer como yo te quiero
-¿Así?, ni que fueras mi vieja.

-¿Realmente hablas en serio con esto de dejarlo?
-Tan serio como una peritonitis.

-Jefe, le cuido el carrito
-¿De quién?
-De mí.

-Chola, ¿cómo haces para no suicidarte con el marido que tienes?
-Fácil, me entretengo planeando su muerte.

-¡Putamare!, ¿cuánta gente más tiene que morir  para que esto acabe y no seguir sufriendo?
-Según los cálculos, Don Ricardo, este cementerio alberga 25317 nichos, pero hasta ahora, vamos  bien.

lunes, febrero 20, 2012

Avalado sea Dios (Luis Alberto Spinetta)

Eres un desperdiciado. Esas fueron las últimas palabras de Cristina cuando me fui de casa. Desperdicio, basura, todo lo que no sirve o ya se echó a perder. Perderse, seguro que yo estaba perdido. De acuerdo, Cristina. Soy un desperdiciado. No tengo nada que hacer al lado de una mujer tan sensata y triunfadora. Me voy. Quédate con todo, no me importa. Quédate con la casa, con la chacra, con los muebles, y con la cebichería que pusimos juntos. Sólo quiero mi vieja camioneta y mi libertad para seguir fracasando...

SUEÑOS BÁRBAROS (Rodrigo Núñez Carvallo)

Me encantaría poder sobrellevar mi vida, sin necesidad de nadie ni de nada. Alejarme para siempre del dinero, la comida y, sobre todo, del amor. Dejaría el alcohol, la música y el sexo como únicas bondades a las que acudir para continuar la existencia. De todo lo demás, podría prescindir, o quisiera en todo caso.

Pero ya sabemos que eso no es posible. Hay que convivir siempre con amores, querencias, estimas, buenos deseos y esperanza. También con odios, rencores, maledicencias y frustraciones. Hay que estudiar (que no es lo mismo que aprender), trabajar, casarse y perpetuar la especie con nuestras estampidas de esperma.

De lo contrario, tu vida no anda bien, flaco. Ubícate, en qué mundo vives. ¿Acaso la vida es huevear, beber, tirar (a secas, no hacer el amor), o pasarte los días conversando chucherías creyendo que eso te va a dar felicidad? No. La felicidad cuesta, se gana, se sufre. No hay nada más gratificante que recibir tu paga al final del mes, o al final del día, sabiendo que has cumplido con tu chamba, tu país y el universo.

No hay nada mejor que llegar a casa y besar a tu mujer y a tus hijos. Verlos correr a tus brazos, sentir que la vida vale la pena, carajo; y qué pobres diablos los que se pierden el beso de la sangre de su sangre.

Hay que trascender, crear alguna fórmula que sane a los enfermos. Escribir libros. Fabricar aparatos ahorradores de energías. Cantar para miles de personas. Dar trabajo a cientos. Llevar paz a decenas. No basta con haberle ganado a doscientos millones de renacuajos y haber visto la luz. No basta con sobrevivir a las plagas y a las noches de luna llena. No es suficiente con todo el amor que has dado. Ya sea a tus padres, tus amigos o algunas mujeres. La razón de estar aquí, ya acéptalo, es el éxito.

Y el éxito no se alcanza haciendo lo que te gusta. Todo lo contrario; se logra haciendo lo que le gusta a los demás. La felicidad, vaya, la felicidad es otra cosa y muchos no tienen ni puta idea de cómo acercársele. Están muy ocupados tratando de hacer lo que tienen que hacer.

Supongo que hay afortunados a los que les pagan por hacer lo que les gusta, pero lo hecho siempre será para otros, y la satisfacción vendrá en el jugoso cheque, con el que pagarás, el depa, la caña, los viajes, los gadgets y demás urgencias imprescindibles de la savia.

Bienaventurados todos ellos, salvos, vívidos, refulgentes y limpios, sobre todo, limpios, sin tacha. Los pobres diablos, los holgazanes de corazón, los que no aspiramos a nada, los que no inspiramos a nadie, los que somos mal ejemplo, los que no ganamos porque no arriesgamos, los que no poseemos, los que no sabemos, los que no llegamos al podio, los que no dejaremos ni pizca de rastro…les pedimos con toda el alma pusilánime, que nos dejen seguir apestando en paz.

miércoles, noviembre 30, 2011

Calla 13

Es bueno que la gente saque o vea el lado bueno de las cosas. Lo malo es cuando desconoce o esconde el lado negativo. Por eso, es fácil convertir en panfleto, cualquier tipo de reivindicación, por muy justa que esta sea. Ya de ciudad, país, continente, raza o género. O sea, el Perú será muy bonito en muchos sentidos, pero si me pongo a enumerar lo malo, quizá no acabe nunca. Lo mismo sucede con todo, y esa es la razón por la que no me gustan las canciones como “Latinoamérica” de Calle 13, entren otras cosas que mencionaré en otro post (orgullo gay, feminismo, etc).

Digo, Latinoamérica es lo que dice la canción, pero también las FARC y Sendero. Es Rafael Trujillo, Castro, Videla y Pinochet. Pablo Escobar, los Zetas y la coca en abundancia. Es Argentina vendiéndole armas a Ecuador en plena guerra con nosotros. La masacre de las bananeras, Barrios Altos y las Maras Salvatruchas. Las enfermedades que solo producen el hambre y la miseria. Niños explotados que trabajan, niñas prostituidas y endemia. Corrupción rampante y contaminación delirante. Favelas, Villas miseria y sicariato. Secuestros, feminicido y desigualdad colosal.

En realidad, podría llenar varios párrafos más con toda la inmundicia que corre por nuestras venas abiertas, pero tampoco es la idea. Lo que quiero es recalcar el hecho, de que siempre seremos el bien y el mal. El Ying y el Yang. Eros y Tánatos. Filias y fobias. A todo nivel, más allá del hermoso cielo que nos abarca o la fecunda tierra que nos cobija. No importa tu lengua, ni el color de tu piel o el de tu pasaporte.

Así somos los humanos. Épicos y magnánimos. Pero también abyectos y asesinos. Somos fuerza creadora y destrucción infinita. No es bueno victimizarnos ni creernos bendecidos por dios, el universo o quién coño sea. Con la misma mano que das de comer, jalas el gatillo. Así que ya sabes, somos todo lo luminosos y oscuros que podamos ser, pero sobre todo, somos generosos, unos generosos hijos de puta. Bien bronceados y bien latinos.

miércoles, octubre 05, 2011

Prepárate...

No estamos preparados para la vida, ni para la humanidad, ni para todo lo que ello implica. Siempre estaremos desnudos y desprotegidos, aun cuando hayamos inventado todo lo imaginable, incluido el amor.

Por eso me resulta gracioso que la gente diga que no está preparada para algunas cosas. Quizá porque confunden preparación con capacitación. ¿Alguien está preparado para, por ejemplo, enamorarse?; frase común entre enamoraditos despechados y enamoraditas en duelo sentimental.

Hay quienes se preparan para la muerte de un ser amado, desahuciado por la medicina, y llegado el momento, se parten en mil pedazos de la pena, se hacen mierda, y sufren y maldicen y mueren un poco, igual; porque nadie se pude preparar para tal evento.

Por eso, a pesar de los consejos de tus amigos, todavía lloras porque te dejó la perra esa que tanto amas. Por la misma razón, sigues pensando en aquel bastardo que te arruinó la vida, y talvez lo perdones más adelante, aunque el mundo entero te diga que no lo hagas. Incluso, hay gente que dice no estar preparada para leer a ciertos autores o ver determinadas películas.

Entonces, cuando pensamos en sociedad, la cosa empeora, se pone más jodida; y ahí es donde aparecen esos mugidos que advierten que no estamos preparados para el matrimonio gay, el voto facultativo, la despenalización del aborto o el encuentro con seres de otros planeta, por dar algunos ejemplos.

Se supone que vivimos en una zona sísmica, y que estamos preparados y capacitados para un episodio telúrico, dado tantos simulacros y charlas recibidas; pero no. En el último terremoto de Ica, murieron más de quinientas personas, la mitad de las cuales pudieron salvarse, si evacuaban la iglesia donde se encontraban. Pero como estaban en la casa del Señor, pensaron que era imposible que corrieran malhadada suerte. Peor aun, gente que estaba fuera, corrió a refugiarse al templo. Y no es burla, es fáctico.

Entonces, que alguien me diga cuándo rayos vamos a estar listos o “preparados” para un matrimonio gay, teniendo en cuenta que jamás vamos a entenderlos como sociedad. Cuándo para despenalizar el aborto, sabiendo que se practican miles y miles, cada año y no hay nadie preso. Quizá para lo único que estamos preparados es para hacernos los recontra huevones, y pasar rapidito la mirada de los avisos que chillan en calles y diarios, anunciando interrupciones de embarazos, y de las estadísticas mortales de nuestras adolescentes.

Cuándo para decidir si votamos o no, por quienes no sentimos la menor empatía, o la menor confianza, sin tener que quedar atrapados entre nuestra conciencia, alguien despreciable y una multa. Porque quienes creen que votar con los ojos cerrados en un acto democrático, deberían pensar en si se la jugaron, o es que en el fondo su corazoncito latía de manera particular. Y como en este país todo puede pasar, que nadie se sorprenda si en el 2016, nos vamos a una segunda vuelta entre Kenji y Antauro. El primero ya tendrá la edad permitida por ley para aspirar al cargo de Presidente, y el segundo, muy probablemente, libre; moderará su lenguaje y sus formas, se pondrá ropa formal y pedirá disculpas por sus exabruptos de reo y punto. Hombre nuevo. Ahí los quiero ver, a los que lanzaron frases ingeniosas y hasta poéticas para convencernos de votar por alguno de los que ni en “keta” votaríamos.

La sociedad estadounidense, no estuvo preparada para la llegada de Martin Luther King o para el 11 de setiembre. Como la humanidad tampoco, para la imprenta, la píldora o la llegada del hombre a la luna.

Si no estás de acuerdo con algo, usa mejores argumentos, pues ya te digo, bajo esa lógica, no hacemos un carajo y que nos coman los prejuicios.

Ya en el colmo del despiste, algunos dicen que los peruanos no estamos preparados para suspender el fútbol, ni siquiera temporalmente, ni por puto duelo, aunque tengamos que morirnos todos corriendo tras una pelota y defendiendo una camiseta magenta y cyan como colores de batalla.

Y tú, ¿estás preparado para el rocanrol?

http://www.youtube.com/watch?v=xrbjNa5O76g

jueves, septiembre 08, 2011

God bless you

Evangelizado por una tribu urbana de bestias fanáticas, Joel se hunde o eleva -según cómo se mire- en sanación mística y contrita, de todos los males terrenos que bastardean la misión de vivir como dios manda. Maldice de nosotros, los puercos amigos suyos que continuamos por la senda del pastel, la vid y el sexo contra natura. Nos mira con ojos compasivos, pero también de reproche.
La biblia que hoy lo acompaña como un apéndice, y que otrora se fumaba, se ha convertido en su voz cantante. Ya no habla más, ahora recita, trina, enuncia. No pocos de sus amigos le huyen como a la peste, menos yo, porque, para ser franco, jamás presto atención a los salmos que me regala como ambrosías que, muy delicadamente, arrojo sin que lo note, aunque ya me esté cansando de hacerlo.
Ha prometido salvarnos, y pasará el resto de su vida, llevando a cabo tal propósito, según confesó aquella noche en que llegó a saludar a Lalo por su cumpleaños. Era obvio que su presencia causó malestar entre la caterva de borrachos, jalones, hippies y maricas que danzaban entre humo y cibo matto.
Luego de esperar pacientemente a que disipara la algazara, y con un grupo que podía ser manejable, comenzó: Fabiana, ¿te parece bonito lo que has estado haciendo?; ¿Qué?-; Estar besándote con esa china de pelo violeta.
Por supuesto, fue mandado directamente a la mierda y más allá. Prosiguió con Erika, luego Renzo, Estuardo, y así, incluido yo, hasta finalmente llegar a Ramón quien no tuvo mejor idea que lanzarle un gargajo seguido de un manotazo que fue celebrado por la popular.
Suave, huevón -dije sin mucha convicción-. Es que este chucha se cree mi conciencia, que le vaya a dar consejos a la concha de su madre. Claro, -azuzó Miranda-, ya me tiene podrida este imbécil que no para nunca con su santa mierda. A ti lo que te falta es chucha, o pinga, no sé -incendió Manolo-. De pronto, la masa compacta rodeaba a Joel, que sin saber devolver las agresiones, agitó su biblia por los aires y como poseso, empezó a citar frases que enardecían a la turba, cada vez más.
“Los reyes de la tierra se sublevan y los príncipes conspiran contra el señor y su ungido…”
El descontrol se adueñó de la noche y Lalo, le pidió que por favor se retirase de su casa. No hizo falta. Joel fue sacado a empellones por el gentío, y a más jaculatorias, más golpes en medio de la calle. Traté en vano de interceder sin éxito alguno.
“Por eso reyes, sean prudentes, aprendan gobernantes de la tierra, sirvan al señor con temor, no sea que se irrite y vayan a la ruina porque su enojo se enciende en un instante…”
Más goma, más sangre.
“Señor, Dios mío en ti me refugio, sálvame de todos los que me persiguen…”
Esto fue lo último que se le entendió, luego fueron balbuceos írritos que no amansaban a nadie, por el contrario, era como tirar alcohol a las llamas, intentando apagarlas. La paliza continuó durante algunos minutos y si paró, fue más por cansancio que otra cosa.
Joel frotó la sanguaza de su rostro, levantó la mano en señal de alto, pidió a dios que nos perdonara, y lanzó la promesa espuria, con ese rictus que hasta hoy no he podido olvidar.
“El malvado concibe la maldad, está grávida de malicia y da a luz a la mentira”
“Cavó una fosa y la ahondó, pero él mismo cayó en la fosa que hizo”
“Su maldad se vuelve sobre su cabeza, su violencia recae sobre su cráneo…”
Esta noche, se han hecho el favor de sus vidas, y no descansaré hasta verlos salvos, porque así dios me ha enseñado.
No se dijo palabra alguna. Uno a uno se marcharon victoriosos, aunque se sabían, de algún modo, derrotados.
Me acerqué a él, lo levanté del piso y en completo silencio lo llevé hasta su casa. Abrió la puerta, y una vez dentro, la cerró con suavidad. Me quedé un rato observando las grietas de madera que, por alguna razón, tenían formas demoniacas.
Mientras, comprendía que la violencia es una forma de fanatismo, más perverso y canalla que el rechazo. Y antes de partir, pronuncié algunas palabras que con todo mi dolor, sonaron así:
Que dios te proteja, Joel, porque yo no quiero hacerlo y tampoco puedo.
Al regresar, encontré la biblia desgarrada, y terminé de hacerla mierda, acabando con la maldición de mi amigo y, sin saberlo, también con su amistad.

PD: Por alguna razón, solo atribuible a los dioses o demonios, se ven algunos párrafos en fondo blanco y no hay forma de deshacerlos. Lo tomo como una señal, pero me cago en ella e igual publico. (esto debería estar en color rojo, pero ya saben, los seres superiores).

lunes, junio 27, 2011

Dispersión de sanación

Siempre es bueno estar un poco enfermo de algo. Si es del alma, mejor. Pero solo un poco. El equilibrio perfecto, el balance justo, la ecualización correcta de todas nuestras áreas físicas y de todos nuestros chakras, nos harán malditamente saludables, pero intensamente aburridos.

Pídele a la enfermera que acaba de clavarte la medicina en el traste, que te trate con cariño, que te sobe la parte adolorida con cierta unción y que te bese el pinchazo (o sea, el lugar donde te pincharon), y que te despida con un sanasana y una paleta dulce. En vez de ser tan fría y que acabada su labor te diga -muy descortés- que te vistas. ¿Qué me vista? Ya quisieras, piñata de psicópata, ya quisieras…

Cumple con tus horarios, pero no siempre. Cumple con tus compromisos, pero posterga uno que otro. Cumple con dios, tu trabajo y tu marido, o tu mujer. Pero jamás dejes de cumplir contigo, aunque llegues tarde, aunque te divorcies, aunque te quedes sin protección extra terrenal. Aunque te enfermes.

Cómete esa pieza de algo, o esa porción de algo, que todos han dejado en el plato, por falsa delicadeza, por etiqueta bamba. Tómate el vino de la copa, directo, sin inclinarla a contraluz ni llevarla hacia la nariz. A la cavidad bucal de frente, luego sabrás si te gusta, lo que de por sí, lo hará bueno.

No te suenes los mocos con pañuelos finos de seda. Es mejor sonártelos con papel higiénico o tissue, y luego desecharlos, que devolver el pañuelo con relleno de granadilla, al bolsillo del saco de tu blazer azul.

Siempre que tengas dudas sobre qué regalar, regala un disco de La Bersuit, y cuando no las tengas, también.

Quiere a tus amigos, pero quiere más a los que se interesan por ti, cuando saben que estás doliente, achacoso, grave. A ellos, quiérelos mucho más.

Y cuando te descubran algo jodido, y te manden exámenes más jodidos aun, cree con todas tus fuerzas, que de esta no te salvas, que ya fuiste. Y que no habrá rezo, ni conjuro, ni medicina que te levante. Que morirás temprano y dejarás la vida con tus huesos, todavía enteros. Así, de esta manera, serás el hombre más putamente feliz de la tierra, cuando te digan que no. Que salió todo bien y que necesitas tomar algunas huevadas salubres y comer más legumbres y cosas herrumbres. Solo hasta que caigas nuevamente enfermo, porque ese es tu destino, varón.

Pero, mal que bien, cuando zafas de momento, podrás hacer o no hacer, las cuatro mil quinientas veinte cosas más, que por razones de espacio, pero sobre todo de especie (una especie de flojera), no has podido leer aquí.