jueves, noviembre 23, 2006

Mientras...

Hay momentos, (poquísimos) en los que me invade el poeta que lamentablemente no llevo adentro. Viene y se va. Pero iluso yo, intento a veces atraparlo, retenerlo, casi secuestrarlo…pero siempre se marcha. Más en algunas ocasiones y en medio de tanta agitación, descubro que dejó olvidado algún mendrugo como este, y que ahora me atrevo a compartir con ustedes:


Como piedra gigante que busca ser arrastrada hacía la luz imaginaria de tu canto
Como sal olvidada del estanco que ansía llegar a tu carne
Como pluma sin viento que aguarda tus sueños a mitad de camino
Te espero inerme.

Entre los omoplatos pringosos de la noche
Entre las fábulas dormidas de la ciénaga
Entre las diez y las diez
Te busco aturdido.

Cuál yermo infecundo acechando tus gotas
Cuál bestia agonizante que suplica estilete
Cuál fruto maduro que ha de caer
Te deseo esclavo.

Y en tanto me trago espinas de endrino color
Y en tanto muero a pedazos de no verte jamás
Y en tanto llegue la torva que un poco te acerque
Te amo insolente.

4 comentarios:

Imberbe Muchacho dijo...

Nunca lo atrapes, que viva solo, que escriba a destiempo... que mute y se convierta en tu amigo... y que pase lo que pase, nunca dejes de invitarlo a que te visite

Alandroide dijo...

Tocayo de nombre, coincidente en la no aprehensión de las palabras correctas para una poesía correcta que le haga justicia.
Ante lo inevitable, siempre recurro al infantable "Perro Arrepentido".

Acitsonga dijo...

Ese era para mi no? ;) jejejeje.... Mentira, toy jodiendo

Mafa dijo...

y 7 meses después los versos cobraron significado... Un beso