martes, enero 04, 2011

Freaks

El Desorden de Identidad de la Integridad Corporal (Body integrity identity disorder, BIID, sus siglas en inglés), es una extraña condición psiquiátrica que provoca a quienes lo padecen, un deseo irresistible de amputarse una o más extremidades. Desde niños, sienten que algo les sobra, y viven deprimidos sin explicarse la razón. Algunos pocos llegan a ser diagnosticados y tratados, pero la mayoría decide, en algún momento de sus vidas, mutilarse. Y aunque parezca increíble, recién se sienten “completos” luego del radical procedimiento.

Lo raro de esto (si aún puede serlo más), es que son personas físicamente sanas y ningún médico les amputará jamás alguna extremidad (manos, brazos, piernas, pies) por lo que buscarán la forma de hacerlo ellos mismos.

Un australiano, víctima del BIID, a pesar de tener tratamiento psiquiátrico, no pudo ganarle al impulso de querer perder parte de su pierna, justo por debajo de la rodilla. Para tal efecto, puso en un recipiente grande, varios kilos de hielo seco, e introdujo su pierna derecha y la mantuvo allí por un lapso de seis horas. Fue rescatado por su novia y llevado al hospital, pero ya la extremidad se había gangrenado y tuvo que ser amputada, tal como él lo planeó. Hoy vive, por fin feliz, y jamás se arrepintió de lo hecho.

Esto me lleva a mencionar otro desorden que tiene mucho que ver con el BIID, llamado Acrotomofilia. Otra rareza de la mente que consiste en sentir deseo sexual o predilección por personas que tienen algún miembro amputado.

Podría seguir mencionando, por ejemplo, El Síndrome de Cotard, que quienes lo sufren creen estar muertos, sin órganos internos. En casos severos se sienten comidos por los gusanos y dicen oler su propia putrefacción. También está el Síndrome de Capgras; trastorno que afecta la capacidad de identificación de las personas y las lleva a sospechar que sus personas más allegadas (cónyuge, hermanos, amigos) han sido reemplazados por impostores idénticos.

En realidad, existe un sinfín de alteraciones mentales que uno no podría siquiera imaginar. Incluso debe haber otras tantas que no han sido descubiertas o nombradas todavía.

Se me ocurre, verbigracia, el síndrome del Papacito Rico, cuyos hijos se computan la recontra cagada, y se toman fotos a rabiar (hasta videos se graban) e inundan sus redes sociales con primeros planos de sus poco agraciados cacharros, sacando el galancete que llevan en algún lugar de su mente engañada por esas truculencias fatales del creador. O el síndrome Sarita Colonia, padecido por mujeres dadas al martirologio, quienes son capaces de soportar todos los abusos, incluidas infidelidades, sacadas de mierda, humillaciones y demás; y encontrar en ello cierto placer o redención que las hace especialmente únicas, aunque hayan miles de ellas. Y así…

Luego uno se siente medio confundido o culpable por pequeñas manías que, en realidad, son una meada de gato si las comparamos con algunas mencionadas. Digamos que eso me hace sentir bien, pero no a salvo, pues muchas de estas anomalías, pueden presentarse en cualquier etapa de la vida, lo que me impide cantar victoria, ya que aún me queda algo de tiempo para, posiblemente, convertirme en un maldito fenómeno, si es que ya no lo soy.

4 comentarios:

schatz67 dijo...

Justo había leído en la revista de Hildebrandt la cantidad de nuevas enfermedades y transtornos que esta de moda diagnosticar hoy en día.Luego de leer tu nota voy a estudiar mi comportamiento durante un par de días para ver dentro de que sindrome pueden calificar la rascada compulsiva de pelotas,la contadera de mayólicas de cualquier tipo y la volteada instintiva cuando se intuye un buen rabo a nuestro costado.

NoeliaA dijo...

jojo Desconocía esta patología, de hecho, de las que mencionaste, sólo tenía noción del síndrome de Capgras, que se da muchas veces junto a la esquizofrenia, si no tengo mal entendido.
A mí este tipo de cosas me ponen de cabeza la ética personal, porque digo, pst, si se quiere rebanar, mientras sean sus propias extremidades, que se taje pues... Pero luego pienso en que está enfermo y que debe ser ayudado en contra de su voluntad y sanseacabó.
Por ejemplo, lo del caníbal alemán, que castró, mató y se comió a su pareja es una afrenta al raciocinio para los que pensamos que de común acuerdo todo se vale. El devorado quería ser comido, pero esa fantasía sexual le costó la muerte.
De locos está lleno el mundo, pero como bien decís, no podemos cantar victoria.

[ [EBP]] dijo...

vi lo del biid en un programa de cable y me quedé cojudo, es increible la cantidad de wadas raras que existen en el mundo no?

soleil dijo...

Mas bien que mi alto indice de hipocondriaca no me lleva a tanto! caray... tanta cosa rara en el mundo... hoy me siento mas normal que hace 5 minutos :)