lunes, junio 27, 2011

Dispersión de sanación

Siempre es bueno estar un poco enfermo de algo. Si es del alma, mejor. Pero solo un poco. El equilibrio perfecto, el balance justo, la ecualización correcta de todas nuestras áreas físicas y de todos nuestros chakras, nos harán malditamente saludables, pero intensamente aburridos.

Pídele a la enfermera que acaba de clavarte la medicina en el traste, que te trate con cariño, que te sobe la parte adolorida con cierta unción y que te bese el pinchazo (o sea, el lugar donde te pincharon), y que te despida con un sanasana y una paleta dulce. En vez de ser tan fría y que acabada su labor te diga -muy descortés- que te vistas. ¿Qué me vista? Ya quisieras, piñata de psicópata, ya quisieras…

Cumple con tus horarios, pero no siempre. Cumple con tus compromisos, pero posterga uno que otro. Cumple con dios, tu trabajo y tu marido, o tu mujer. Pero jamás dejes de cumplir contigo, aunque llegues tarde, aunque te divorcies, aunque te quedes sin protección extra terrenal. Aunque te enfermes.

Cómete esa pieza de algo, o esa porción de algo, que todos han dejado en el plato, por falsa delicadeza, por etiqueta bamba. Tómate el vino de la copa, directo, sin inclinarla a contraluz ni llevarla hacia la nariz. A la cavidad bucal de frente, luego sabrás si te gusta, lo que de por sí, lo hará bueno.

No te suenes los mocos con pañuelos finos de seda. Es mejor sonártelos con papel higiénico o tissue, y luego desecharlos, que devolver el pañuelo con relleno de granadilla, al bolsillo del saco de tu blazer azul.

Siempre que tengas dudas sobre qué regalar, regala un disco de La Bersuit, y cuando no las tengas, también.

Quiere a tus amigos, pero quiere más a los que se interesan por ti, cuando saben que estás doliente, achacoso, grave. A ellos, quiérelos mucho más.

Y cuando te descubran algo jodido, y te manden exámenes más jodidos aun, cree con todas tus fuerzas, que de esta no te salvas, que ya fuiste. Y que no habrá rezo, ni conjuro, ni medicina que te levante. Que morirás temprano y dejarás la vida con tus huesos, todavía enteros. Así, de esta manera, serás el hombre más putamente feliz de la tierra, cuando te digan que no. Que salió todo bien y que necesitas tomar algunas huevadas salubres y comer más legumbres y cosas herrumbres. Solo hasta que caigas nuevamente enfermo, porque ese es tu destino, varón.

Pero, mal que bien, cuando zafas de momento, podrás hacer o no hacer, las cuatro mil quinientas veinte cosas más, que por razones de espacio, pero sobre todo de especie (una especie de flojera), no has podido leer aquí.

martes, junio 14, 2011

PPKAUSA

En un escrito anterior, que buscaba rebatir algunos puntos descritos por el periodista Marco Sifuentes, en su artículo titulado “PRESIDENTE HUMALA”, me quedé corto, con respecto a uno, y me gustaría ahondar en él, ya que al parecer, no fui lo suficientemente claro.

Se trata del llamado PPKAUSISMO, expresión acuñada en el habla cotidiana, que denota estupidez, frivolidad, ignorancia, clasismo, racismo, y algunas otras cositas, que se le achacan a la clase social A/B, y a los que votamos por el Sr. Pedro Pablo Kuczynski.

Que algunas personas como Sifuentes, se refocilen con su neologismo, y se recontra caguen de risa, repitiendo de los más divertidos su absoluto prejuicio, no indica que tengan la razón, o que todos nos debamos divertir con su ingenio punzante.

Y es que me he dado cuenta, que los prejuicios se combaten, se rechazan y se condenan, cuando van para un lado del espectro ciudadano. Cuando se discrimina al cholo, por el simple color de su piel, y al negro por la misma razón, por ejemplo; salen los colectivos ciudadanos y los periodistas a levantar su voz de protesta. Pero cuando se califica de infra dotados a un grupo de personas, por el color, esta vez claro de su piel, o por su privilegiada condición social, ahí sí, debemos celebrar la ocurrencia, aplaudir la chanza, cuando esa es una clara expresión de racismo.

Todos los prejuicios, son una perversión, todos degeneran en prácticas infames de alusión abyecta entre unos y otros.

Así tenemos que:

Cada mujer, con sangre caliente y culo hambriento de goce, mamona de campeonato, arrecha mal, lúbrica y pendeja, será inequivocamente selvática. Proveniente de la amazonia peruana (charapita ardiente).

O que los negros sirven nada más, para bailarines de festejo, porteros de hotel, rateros, peloteros o mandingos (negro bruto pero pingón).

Y que las personas de la sierra, se dividen en mujeres trabajadoras del hogar, y hombres cargadores de bultos, ambulantes. Rateros per se. Eso sí, todos desdentados y apestosos. (cholo pezuñento).

O la combinación de rubia y modelo, da como resultado un cerebro vacío. Y así.

Entonces, si pretendemos dar clases de moral, y computarnos reflexivos ante un país fracturado, debemos empezar por no inventarnos palabrejas o conceptos que buscan denigrar y ofender a otros peruanos, porque así nos parece, menos cuando se es líder de opinión. Aquí, lugar en que todos nos choleamos, negreamos, chineamos y blanqueamos, casi siempre con odio extremo y muy pocas veces con buena onda, como que no es muy listo darle cuerda a este tipo de cosas.

Digo todo esto, porque vi en televisión, a una señora terapeuta, llamada Carmen Gonzales, hablar sobre el supuesto terremoto que tendría lugar en Lima, anunciado por un charlatán, y referirse sin empacho, a las personas que se asustaron con la noticia, como ppkausas.

Seguramente el hecho, estará provocando una risotada estentórea en algunos lectores, los mismos -quizá- a los que se les frunce el culo, cuando escuchan decir a Bayly que felizmente fuimos colonizados por los españoles, porque nos salvaron de parecernos a Evo Morales.

Algunos dirán, seguro, que no es para tanto, pero creo que ya basta de prejuicios, vengan de donde vengan, ponerles límite y exterminarlos; aunque tengo la certeza de que algunos, seguirán repitiendo, como simios -incluido Sifuentes-, su nuevo chistorete y serán felices mientras más personas lo repitan.

Ante eso, mucho no se puede hacer. La idiotez también es un privilegio.

viernes, junio 10, 2011

A propósito del artículo de Marco Sifuentes

Este es el artículo del Sr. Sifuentes, que me da pie para escribir, de paso responder, a él y a varias personas -amigos muchos-, algunos comentarios y pensamientos que no comparto, y que a fuerza de ser mencionados, se quieren asentar como verdad.

Para empezar, le pediría al autor del artículo, que ya pare con eso del ppkausismo, como sinónimo de cojudismo, frivolidad y modita pasajera de chibolos platudos que no tienen puta idea de nada. Ya basta con esos prejuicios inaceptables, pues si vamos a darle carta de ciudadanía, tendremos que aceptar, por ejemplo, aquellos que tildan a los negros de brutos y a los serranos de cochinos. Y eso es algo que no podemos hacer. ¿O sí?

Aprovecho esto, para aclarar algunos puntos con respecto al voto por PPK. Si lo tenemos que comparar con el Sr. Toledo (cuyos seguidores -no todos-se han trepado sin roche al caballo Humalista), que, según la gente “pensante y demócrata”, significaba la mejor opción en primera vuelta, convendría hacer algunas simples comparaciones que paso a detallar:

Dejando de lado los temas de cuna y educación (ambos, hijos de excelentes padres, honestos y trabajadores que con su esfuerzo, lograron darles la educación que luego les permitiría llegar hasta donde llegaron), tenemos que en la época en que PPK asesoraba presidentes de Estado y a multinacionales, Toledo asesoraba a Carlos Manrique en la exitosísima CLAE. Mientras PPK invertía su dinero ganado en algunos fondos de inversión, bolsas de valores, bonos gubernamentales y demás, Toledo invertía en CLAE y fue uno de los pocos que llegó a retirar su dinero antes del descalabro que ya todos sabemos.

Los familiares de PPK son, su hermano, profesor principal de economía en la universidad de Cambridge, una de las más prestigiosas del mundo. O su hija mayor, periodista reconocida y colaboradora del New York Times. O su primo hermano Jean Luc Godard, uno de los cineastas más famosos, y fundador de la nueva ola francesa; por mencionar solo a tres.

Los familiares de Toledo son, su pobre hija mil veces negada, Zaraí, sus sobrinos filete y violín y un hermano impresentable que se robó unos terrenos hace ya tiempo.

Las aficiones de PPK son la música y su sensibilidad y talento para tocar algunos instrumentos. Las aficiones de Toledo son la coca, el whisky y las faldas, que no tendrían nada de malo para un hijo de vecino, pero si para quien pretende gobernar una nación por segunda vez.

Claro, a PPK lo acusan de lobbista por el hecho de traer inversionistas, amigos suyos, a poner sus millones en Perú. Ahora, que los contratos y las condiciones sean cuestionables, ya es culpa del Estado y quienes lo gobiernan.

Entonces, para mí, no fue muy difícil elegir el voto en primera vuelta, máxime que Toledo bufaba con mediocridad flagrante, que no lo había hecho mal y que mejor era cholo conocido…

Y aunque PPK no sea nada simpático, que patine con algunas opiniones -como todos los políticos-, o que tenga 72 años, desde mi punto de vista, no lo invalidaba para ser un buen presidente, puesto que siempre vino a poner la cara cuando se le solicitó. Puedo equivocarme (tiene sus pasivos y acusaciones, como toditos los candidatos), pero no voy a aceptar que ningún periodista, amigo o perico los palotes, me venga a escuelear y dar palmaditas de compasión por haber ejercido mi legítimo derecho a votar por quien se me cantó el reverendo forro.

Siguiendo con el artículo de marras, Sifuentes hace un análisis muy chistoso, en el que concluye que 20 años después, Vargas Llosa le ganó a Fujimori, queriendo hacer consentir que Alberto y Keiko, son la misma persona. Y no pues, no lo son. De la misma forma en que Ollanta no es Chávez, aunque hayan indicios que sí, dada la admiración de Humala por su, ahora colega, Hugorila. O por su contumacia en no llamarlo dictador, o por los dineros recibidos. No, no son la misma cosa, así que su ecuación que pretende cerrar el círculo, no es exacta. La ecuación que sí parece cuadrar bastante bien es la siguiente: TOLEDISMO + NO KEIKISMO = HUMALISMO.

En otra parte del artículo, el periodista dice lo siguiente, refiriéndose al sector A/B+ (que quizá represente al 2 ó 3% de la población): “…un sector capaz de creer que un señor apellidado Kuczynsky Godard podría ser una alternativa seria en un país tan fracturado...”

Hablando de racismo e intolerancia, bien desatinado este comentario. O los apellidos Tasso, López de Romaña, Bilinghurst, entre otros, encierran en sí mismos, algún tipo de referencia maligna y cuestionable. Quizá querría Sifuentes, que un requisito para postular a la presidencia del Perú, sea apellidarse Condorcanqui, Mamani o Chaiña, no sé. Porque tampoco es que le joda mucho (y no debería, ni a nadie) que nuestra alcaldesa se apellide Villarán De la Puente. Volvemos entonces al color de piel y a los apellidos. Y no hay racismo inverso, hay racismo, a secas.

En su análisis, también se ufana de lo que llama movilización ciudadana, que tiene como hito máximo , el 26M, que no es otra cosa que la marcha anti Keiko que tuvo lugar el día 26 de marzo de este año; y que según muchos, muchísimos, impidió que la china asumiera la presidencia. Al respecto tengo que decir, que yo también estoy en contra de lo que la hija de Fujimori representa, de toda esa mafia y esas gentes con las que se paseaba y por las que jamás votaría. Pero no les basta con saberlo o tenerlo internalizado. Tienen que gritárselo al mundo y tratar de abrir la cabeza de los que piensan diferente y convencerlos.

En un acto de superioridad moral, marcharon igualito que las tías que están en contra de la despenalización del aborto, y se pasean con rosarios, crucifijos y pancartas, acusando de asesinos a los que están de la otra orilla. O como los que no fuman, y se juntan en colectivos antitabaco y salen a las calles con afiches súper ingeniosos, alertando a la población, de los horribles daños (todos verdaderos y comprobables, como la mafia de Fuji) que encierra fumar. Pero aunque la razón les asista, habremos algunos que, consientes de lo pernicioso e insensato que es el hábito de darle al pucho, y aunque nos boten de todos lados, buscaremos las puntas de los cerros o cavaremos trincheras muy profundas para confinarnos, estúpidamente, a encender hogueras de necedad, contraviniendo las alertas y los buenos deseos, de aquellos que buscan salvarnos de la muerte. Tan solo porque tenemos derecho a equivocarnos, a ser estúpidos o pobres viciosos sin voluntad. El mismo derecho que tuvieron más de 7 millones de peruanos, que por razones propias, decidieron marcar el rostro femenino de la cédula de votación. Y es que eso de andarle diciendo a la gente lo que tiene o no que hacer, me sabe a intolerancia y rasgos de grandeza que me alegra rechazar. Pero así es, el derecho a marchar y a computarse LA RESISTENCIA, también está intacto.

Para terminar, ya como cosa mía y sin relación al artículo, me gustaría hablar de las modas ideológicas, las mismas que atribuían al llamado ppkausismo.

No hay moda más grande, hoy, que ser rabanito en el Perú, izquierdoso, caviarón de balcón o guerrillero sin armas. No sé cómo, miles de personas que apoyaron a Toledo hace apenas dos meses, a la fecha (él incluido), se han convertido en socialistas, bolches y cuanto hay. De pronto escuchas a “chicos bien”, hablando de justicia social, de gas para todos, de proletariado y materialismo dialéctico. Ja. De la noche a la mañana. Javier Diez Canseco, pasó de ser el jacobino resentido y radicalón (que obtuvo 0.5% las pasadas elecciones) de aquella izquierda cavernaria, a ser una de las mentes más preclaras de la política nacional. Jaja.

En resumidas cuentas, del cáncer y el sida, pasamos al mal menor, pero de allí, sabe dios cómo, pasamos a que Ollanta es Jesús reencarnado. Charles De Gaulle. Henry Kissinger. Ramón Castilla, Tupac Amaru, Lula Da Silva y Spiderman, todo junto.

Si eso no es moda, entonces qué chucha lo será.

Es todo, por ahora.

viernes, junio 03, 2011

MOMENTOS III

La dulce señorita me invitaba a probar sus deliciosos alfajores caseros, pero encontrándome con ambas manos cargadas de bolsas, solo atiné a mirarla y anunciarle con un gesto que me era imposible coger sus pequeños y redondeados polvorones. Y entonces, sin mediar ningún trámite ni palabra, me dio de comer en la boca, las tres unidades que tuvo a bien invitarme y pasó una servilleta delicadamente por mis labios, dando por terminado el convite, sin saber que era apenas el comienzo…

¿Eres de verdad?; fue lo único que me atreví a decirle, y ella respondió con una inmensa y sincera sonrisa. Luego puso un pie en las escaleras eléctricas y subió casi con destino al cielo, como los ángeles. Seguí observándola mientras se alejaba cuando fui sacudido por mi enamorada que ya había conseguido los zapatos que fuimos a comprar. ¿Qué te pasa, parece que has visto un fantasma? -me preguntó-, algo así –respondí-. Ya huevón, seguro…y nos fuimos abrazados a buscar mi corbata para el matri de Cristina.

Le había prendido cigarros toda la noche con mi encendedor en forma de pene. Al final de la jornada, despidiose luego de una conversación infinita y estimulante, cogió el artilugio hacedor de fuego y lo metió en su cartera. Te lo devuelvo la próxima vez que nos veamos, me dijo. Y se marcho dejándome un número escrito en un posavasos de papel, que se borró con la humedad de las frías copas.

Al tercer capitán, ya me había envalentonado y me propuse seducir tercamente a la madura mujer que me acompañaba. Sabía que era difícil, pero no me resigné. Me expuse socarronamente a ser rechazado con énfasis, pero luego de dos capitanes más (su cuarto cuba libre), me espetó sin anestesia: ¿cuáles son tus intenciones? Te pregunto porque mi marido siempre dice que los jóvenes solo me quieren tirar. Tu marido se puede equivocar…pero conmigo no. Allí mismo pagué la cuenta y fuimos a darle la razón a su sabio esposo.

No sé porqué creo que te gusto. Bueno, sí, es difícil que no le gustes a alguien. Pero me parece que no solo te gusto sino que sientes algo por mí. Eso también es difícil. Ya, pero además, sospecho que me deseas con todas tus ganas. Claro, porque es facilísimo desearte. Ok, pero estás sintiendo unas ganas locas de besarme ahora. Pucha, flaca…Oye idiota, no te das cuenta de lo que estoy tratando de decir. Ja, qué imbécil puedo ser a veces ¿no?